No todos los perros y gatos necesitan ir al veterinario con la misma regularidad. El ritmo óptimo varía sustancialmente a medida que envejecen y sus necesidades preventivas se vuelven más complejas.
Frecuencia: Cada 3 a 4 semanas. Durante los primeros meses, se realiza la primovacunación, desparasitaciones seriadas y controles de crecimiento. Es crucial completar el esquema básico antes de que la mascota comience a salir o interactuar con otros animales. Para más detalles sobre las vacunas obligatorias y sus precios sugeridos, lee nuestra guía sobre cuánto cuesta llevar a la mascota al veterinario.
Frecuencia: Una vez al año (mínimo). Una visita anual de control clínico general permite realizar el chequeo físico de rutina, control de peso, revisión dental preventivo y aplicación de los refuerzos anuales obligatorios (séxtuple y antirrábica).
Frecuencia: Cada 6 meses (dos veces al año). Las mascotas senior son propensas a enfermedades degenerativas, cardíacas, articulares y renales. Un análisis de sangre semestral permite la detección temprana de patologías crónicas, mejorando drásticamente el pronóstico y la calidad de vida. Podés consultar la comparativa de tarifas y costos veterinarios para presupuestar estos chequeos rutinarios.
Independientemente de la fecha de su próximo chequeo, debés acudir a una guardia de emergencia ante cualquiera de estos síntomas:
Para estar preparado ante cualquier imprevisto, organizá el historial de cuidado de tu mascota con Pessy. Creá tu perfil de tutor sin costo para recibir recordatorios automáticos de vacunas y tener el historial organizado.